sábado, 6 de junio de 2009


Porque en una semana lograste un monton de cosas en mí que nadie hubiese logrado. Diste todo lo que tenías que dar, te mostraste tal cual sos y dibujaste una o otra vez mil sonrisas en mi cara.
Suelo estar pendiente de vos y pensarte dos veces por minuto, ¿Como estarás? ¿Que estarás haciendo? y así... Estamos conectados siempre, en poco tiempo sé un monton de vos, tus manías, tus buenas costumbres, lo que pensas, bastante para UNA SEMANA. Pero si hay algo que no puedo dejar de confesarte, es que estoy muy feliz de tenerte junto a mí. Que me diste todo lo que yo esperaba que me den, y orgullosamente te digo, me encanta y quiero más. Porque vos ayudaste a levantarme de ese poso donde nadie me podía ayudar a salir y sin preocupaciones me trajiste de nuevo acá: En el cielo, donde me encuentro gracias a vos, donde todo es alegría y soy muy, pero muy feliz. Gracias es incomparable con lo que te tengo que decir. De este mundo nuevo, te lo juro por mi amor, que no pienso salir, y mientras me enseñes nuevamente a reir, NUNCA te voy a abandonar. Estés donde estés, estoy SIEMPRE.